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AIS (AUSTRALIAN INSTITUTE OF SPORT)


Como respuesta a un rendimiento deportivo percibido como insatisfactorio, especialmente tras los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 se creó, en 1981, el Australian Institute of Sport (AIS), la cual se convirtió en un pilar del modelo australiano de alto rendimiento.

Con un enfoque basado en la ciencia del deporte, la centralización de recursos y la selección de talentos, Australia logró posicionarse entre las potencias olímpicas durante las décadas siguientes priorizando disciplinas con potencial de medalla y asignando recursos en base a proyecciones de éxito.

El AIS fue diseñado como una Institución tecnocrática con alta capacidad de planificación y ejecución estratégica.  En octubre 2012 lanzó el Plan Estratégico Nacional llamado “AUSTRALIA´S WINNING EDGE 2012-2022” con el propósito de lograr que Australia sea una nación deportiva líder en el mundo, con un sistema de alto rendimiento más efectivo, eficiente y enfocado en resultados medibles, para ello adoptaron medidas priorizando disciplinas con potencial de medalla y asignando recursos en base a proyecciones de éxito.

Este enfoque ha sido típicamente evaluado por indicadores cuantitativos: cantidad de medallas, eficiencia por inversión y lugar en el medallero olímpico.

En la década de 2000, Australia logró resultados notables (4to. lugar en Sídney 2000, 6to en Atenas 2004), lo que consolidó su modelo como referencia global.

El marco jurídico lo compone el Australian Sports Commission Act 1989 que es una ley federal del Parlamento australiano, sancionada el 21 de diciembre de 1989, que crea formalmente la Australian Sports Commission (ASC), el organismo máximo de planificación, financiación y desarrollo del deporte en Australia.

La ley define a la ASC como autoridad estatutaria independiente, bajo el control del Ministerio de Deportes del Gobierno Federal, con facultades operativas, financieras y estratégicas.

Es importante diferenciar la Australian Sports Commission (ASC) que es la Agencia Nacional del Deporte que tiene la función de Coordinar y financiar el deporte australiano en general; y la AIS – Australian Institute of Sport que es brazo técnico de alto rendimiento de la ASC con la función de desarrollar atletas de élite y ciencia aplicada al deporte.

La primera de ella (ASC) interviene sobre Deporte de Base y Alto Rendimiento siendo la casa madre de todo el Deporte; y la segunda (AIS) interviene sobre el alto rendimiento y rendimiento potencial, siendo una división especializada dentro de la ASC.

La ASC es el cerebro institucional del sistema deportivo australiano. El AIS es su brazo de élite y conocimiento aplicado. No compiten: se complementan.

Desde 2011, el AIS dejó de operar como institución autónoma para pasar a ser una unidad dentro de la ASC, que define políticas, distribuye fondos y supervisa resultados.  Por ejemplo:  el plan “Australia’s Winning Edge 2012–2022” fue lanzado por la ASC, pero implementado técnicamente por el AIS.   La ASC decide qué deportes y atletas reciben fondos, y el AIS los entrena, los monitorea y los acompaña científicamente.

                                                                                                                    

A favor de este funcionamiento de gestión deportiva tenemos:

  • Mike Collins (Universidad de Loughborough) que sostiene que el enfoque "sin compromiso" margina deportes emergentes y afecta la base territorial.
  • “El AIS revolucionó el entrenamiento deportivo. Introdujo ciencia, planificación y trabajo interdisciplinario antes que muchos países lo imaginaran”.  Peter Fricker – Exdirector del AIS
  • “Sin el AIS, jamás habría llegado a mi primer oro. Fue un sistema que creyó en mí cuando aún no era nadie”. Anna Meares – Campeona olímpica de ciclismo

Podríamos decir que la evaluación por desempeño de este modelo responde al enfoque de gestión por objetivo vinculándolo con la frase de Peter Drucker[1] “Lo que no se mide, no se puede mejorar.”

 

En contra de este funcionamiento de gestión deportiva tenemos:

  • “El sistema es exigente, pero frío. No siempre es inclusivo. Muchos jóvenes indígenas quedan fuera del radar.”   Cathy Freeman – Campeona olímpica (Sídney 2000)
  • “Australia adoptó un modelo competitivo que erosiona la idea de deporte como derecho social. El énfasis en ganar medallas puede dañar el tejido comunitario”.  -  Bruce Kidd – Académico canadiense y exatleta.

 

Podríamos asociar las frases de arriba al pensamiento de Amartya Sen[2] en la cual sostiene que un sistema debe medirse no solo por sus logros visibles (medallas), sino por cuánto amplía las capacidades de las personas, incluyendo aquellas fuera del radar de la élite, cuando dice: “El desarrollo no es una carrera de resultados, sino una expansión de capacidades.”

Por su parte, Sue Campbell (ex UK Sport) alerta sobre la necesidad de integrar valores, equidad y legado, en lugar de medir todo por medallas.

A su vez, deportistas han reportado experiencias de presión psicológica, ansiedad y burnout, en un sistema que valora más el resultado que el proceso. También se ha documentado una persistente desigualdad de género y una tendencia a priorizar deportes masculinos por razones históricas o comerciales.

 

Impactos en el Deporte Base

Uno de los efectos más preocupantes del modelo AIS ha sido la fragmentación del ecosistema deportivo. Al centralizar recursos en deportes “rentables”, muchas disciplinas minoritarias o con menos proyección han sido relegadas. Esto afecta especialmente a regiones alejadas de los centros de alto rendimiento y contribuye a la desigualdad territorial.

En resumen, el AIS, al igual que UK Sport, representa un modelo de éxito técnico que transformó el lugar de una nación en el tablero olímpico. Sin embargo, su enfoque de eficiencia extrema pone en tensión principios clave de las políticas públicas: equidad, inclusión y sostenibilidad.

La gran lección para sistemas como el argentino es que no se trata de copiar modelos, sino de adaptarlos críticamente. El rendimiento deportivo debe ser un objetivo, pero nunca a costa de la salud de los atletas, la diversidad de disciplinas ni el entramado social del deporte. Toda política de alto rendimiento debería balancear tres dimensiones: eficacia competitiva, equidad estructural y legitimidad social.

Así, el futuro del deporte de alto nivel no está solo en los podios, sino en construir sistemas justos, resilientes y representativos de toda la comunidad deportiva.



[1] Drucker, P. (1954). The Practice of Management. Harper & Row.

[2] Sen, A. (1999). Development as Freedom. Oxford University Press.