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Own The Podium – Canadá

 

Own the Podium (OTP) es un programa de política pública del Estado canadiense, nacido en 2005 como parte de una estrategia nacional para mejorar drásticamente el rendimiento olímpico y paralímpico de Canadá, especialmente con vistas a los Juegos Olímpicos de Invierno de Vancouver 2010.  Su nombre ("Adueñarse del podio") expresa con claridad su vocación competitiva explícita: ganar más medallas.

OTP no es un organismo autónomo como el ENARD argentino, sino un programa estratégico financiado y ejecutado por el Estado federal en colaboración con el Comité Olímpico y Paralímpico.  Tampoco tiene un marco normativo propio (una Ley específica como el ENARD) sino que se encuentra formada por la Ley Marco del Deporte Canadiense (Physical Activity and Sport Act (2003); la Agencia estatal que financia OTP y otros programas (Sport Canadá) y el instituto que regula los centros de Alto Rendimiento en varias provincias (Canadian Sport Institutes Act (provincial).

La OTP surge como respuesta a los magros resultados obtenidos por Canadá en los Juegos Olímpicos de Invierno —particularmente las cero medallas de oro en Calgary 1988 y Turín 2006—. Su impacto quedó demostrado en Vancouver 2010, cuando el país no sólo quebró su propio récord histórico con 14 medallas de oro, sino que además encabezó por primera vez el medallero olímpico.

Con posterioridad, después del Mega Evento, se siguieron las buenas prácticas y se consolidó un sistema que vincula OTP con Universidades, Institutos Deportivos y Agencias Científicas.

Dentro de los principios claves de la OTP encontramos los siguientes:

 

  • Evaluación técnica de cada deporte (sistema de priorización).
  • Asignación diferenciada de fondos según potencial de medallas (no equitativa, sino meritocrática).
  • Apoyo integral al atleta y su entorno técnico: ciencia del deporte, salud, logística, transición post carrera.
  • Responsabilidad compartida: OTP evalúa y exige rendimiento de las organizaciones deportivas nacionales.

 

OTP es considerado un modelo técnico, planificado, transparente y basado en evidencia, muy superior a enfoques clientelistas o improvisados que ha tenido voces a favor y en contra.

A favor se ha dicho que la “OTP representa la sofisticación del deporte como política pública de Estado.”[1] o que “Canadá ha logrado lo que muchos países persiguen: institucionalizar la excelencia.”[2]


Y dentro de las críticas que se han encontrado podemos encontrar las siguientes:

 

  • Desigualdad entre deportes: se privilegia a los que tienen más chances de ganar medallas (ej. remo, patinaje, esquí) y se relega a otros.
  • Limitada participación ciudadana: es una política muy tecnocrática, con poca apertura al debate democrático sobre “qué tipo de deporte queremos”.
  • Presión sobre atletas: foco en medallas puede desatender el bienestar psicosocial o procesos de desarrollo a largo plazo.


[1] Green, M., & Houlihan, B. (2008). Comparative elite sport development: Systems, structures and public policy. Butterworth-Heinemann.

[2] De Bosscher, V., Shibli, S., Westerbeek, H., Van Bottenburg, M., & De Knop, P. (2015). Successful elite sport policies: An international comparison of the SPLISS 2.0 model. Meyer & Meyer Sport.